¡No señor rajoy, usted no es demócrata! (3)

Un claro ejemplo de su  más que sobrado conocimiento, mal uso, peor y corrupto aprovechamiento personal de los  intríngulis de las cloacas del Estado por parte del tal Rajoy. Antes de ser político, consiguió plaza tras unas oposiciones como registrador de la propiedad. Aunque dejó de dedicarse a ello sigue teniendo su plaza con reserva en Santa Pola, en la provincia de Alicante. En calidad de registrador, y a pesar de no estar actualmente trabajando como tal, recibe el 25% del sueldo de su sustituto. El sueldo anual de un registrador de la propiedad es de 1,5 a 2,0 millones de euros anuales. Por lo tanto Mariano Rajoy recibe más de 425.000 euros al año de este trabajo.

Los Registradores de la Propiedad se forran con la expedición masiva de certificaciones y notas para los acreedores que desean informarse de los bienes de los deudores; se forran con las ejecuciones de hipotecas por impago de bancos; se forran por novaciones de préstamos; se forran por embargos de todo tipo: judiciales, de particulares o de la agencia tributaria.

El multimillonario Rajoy es uno de los principales cabecillas del lobby de los registradores de la propiedad de España, una minoría (poco más de un millar de personas), una casta poderosa que vive aún de los privilegios feudales franquistas en los que el Derecho no ha podido penetrar.

La crisis, en parte provocada por sus decisiones políticas, no ha hecho más que engrosar sus cuentas corrientes y todo ello gracias a Rajoy y a su lobby, que impidió que durante el Gobierno de José María Aznar se modificara una situación preconstitucional que permite a unos funcionarios públicos percibir, por la prestación de un servicio público en régimen de monopolio, sus retribuciones directamente de los usuarios privados o públicos. ¿Alguien conoce algún funcionario que expida una factura con su IVA al usuario por un servicio público? Pues los registradores sí.

Mariano Rajoy lleva veinte y tres años en excedencia efectiva (muchos más sin aparecer por su oficina de registrador) y tiene la reserva de plaza del Registro de la Propiedad de Santa Pola, plaza que está en régimen de interinidad permanente. Según la Asociación de Usuarios de Registros, Rajoy nombró registrador permanente accidental de Santa Pola a Francisco Riquelme, su amigo y compañero de promoción desde 1977, denunciado por diversas irregularidades en fincas de su propiedad. La operación es posible por una norma del Colegio de Registradores, a la que se acogió el político gallego, que le  permitio  designar como interino a un compañero y repartirse las ganancias (sin trabajar) y sin que la plaza salga a concurso. Esta peculiar opción constituye un privilegio inaudito y único en el mundo y fue un logro directo de Rajoy en su época de ministro.

Hace ahora 27 años que se repartió en el año 1989 una misiva junto con la propaganda electoral del Partido Popular, especialmente desde su sede en Pontevedra, alabando al dictador Franco. La misiva decía: “El franquismo no fue tan pernicioso como nos quieren hacer creer, pues él fue quien nos colocó en el octavo puesto de los países del mundo”. La historia la publicó en su momento el diario El Independiente, ya desaparecido, y la tituló, “El PP gallego difunde una carta alabando a Franco”, en la que subrayaba que “El secretario general (del PP gallego), Mariano Rajoy, autorizó su distribución”. Otra cosa de la que con toda su cara dura dirá que tampoco se enteró.

En la misiva, además de alabar a Franco y el franquismo se acusaba a PSOE y PCE, los dos grupos de la oposición de entonces, de “entregar el país a las multinacionales y de utilizar símbolos, en alusión a la hoz y el martillo, “que tantas vidas segaron y machacaron dentro y fuera de Rusia”. También, en alusión a los gobiernos del PSOE, se afirmaba en la carta que “los españoles nos vemos condenados por nuestros pecados a ser conducidos por unos abogadillos y unos economistas de tres al cuarto, jovenzuelos sin experiencia e indocumentados…”.

De nuevo debo hacer una referencia histórica, en el año 1939, cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, muchos lamentaron no haber leído en los años precedentes al acontecimiento bélico el Mein Kamf, de Adolf Hitler.  Porque el Führer de la Alemania nazi había escrito, con casi 20 años de antelación y con total precisión y crudeza en su obra doctrinal, lo que luego puso en práctica a partir del año 1939.

En el caso de Mariano Rajoy ocurre un caso similar, y en la próxima entrega haré referencia y reproduciré parte de dos escritos suyos donde indica con igual transparencia cuáles son sus concepciones acerca de qué es y lo que debe primar en la sociedad. De ellos puede deducirse cuál es el sentido que le está proporcionando a su actual política económica, de su sumisa relación con las todopoderosas entidades financieras europeas, así como la dimensión autoritaria de su política interior.

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