¡No, señor Rajoy, usted no es demócrata! (I)

El pasado 31 de agosto de 2016, Mariano Rajoy, candidato a Presidente, en el transcurso del segundo debate de su fallida investidura y durante un turno de réplica le atizó las dos siguientes frases a Pablo Manuel Iglesias, Secretario General de Podemos, en toda la cara, más propias de un chulo de arrabal, y en su clásico tono faltón, que de un candidato a gobernar un país como España, y que la bancada popular celebró con un alboroto de patio de párvulos ,y sonrisas bobaliconas le endilgó: “¿Somos malos por razones genéticas o lo hemos ido adquiriendo a lo largo de la vida?” para continuar endosándole: “¿Considera que yo no soy demócrata?, yo me presento a las elecciones, pero a lo mejor Ud. considera que no soy demócrata”.

Estas dos frases se parecen a la siguiente como dos gotas de agua: ¡Creerse inteligente por tener estudios es como creerse guapo por tener abuela!

Voy a contestarle yo, ¿es posible que se crea que somos tan pazguatos como para creer que por que se presenta a las elecciones es un demócrata?, ¿es la única señal que puede dar de que lo es? Ser demócrata es un concepto mucho más amplio que el simple hecho de participar en una democracia, no digamos siquiera votar, ni mucho menos presentarse a unas elecciones. Hay mucha gente piensa, Rajoy uno de ellos, que por ser del PSOE, del PP, de IU o de Podemos ya se es demócrata de por sí, y eso es mentira, es vital tener esto muy muy claro, porque ser demócrata es pensar que las personas tienen que tener derecho a decidir sobre su propio destino. Mariano Rajoy, nuestro Presidente conservador, es español antes de demócrata, porque él piensa que, dado que tiene el poder, puede hacer uso de él para lo que quiera, ayudar a sus amigos del IBEX en contra del resto de españoles, por ejemplo. Ni siquiera se plantea la perogrullada del derecho a decidir, en el caso de Cataluña pues piensa que ese derecho no existe. No es demócrata, es decir, no cree que los problemas de una democracia haya que arreglarlos democráticamente.

La pretensión de que Ciudadanos vote su candidatura y que el PSOE se abstenga, para así asumir un papel que no le han dado las urnas, para conseguir ser investido presidente, sin tener mayoría absoluta, se parece como una gota de agua a otra a lo que sucedió, hace ya años, en la República de Weimar, la cosa fue más o menos así.

Es bien conocido el hecho de que Adolf Hitler y sus secuaces llegaron al poder en Alemania siguiendo aparentemente los cauces legales de la República de Weimar. El 29 de enero de 1933, el Presidente Paul von Hindenburg nombró canciller a Adolf Hitler, el líder del NDSAP, el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes. Franz Joseph Hermann Michael Maria von Papen y el líder del Partido Nacional del Pueblo de Alemania (DNVP), Alfred Hugenberg, llegaron a un acuerdo con Hitler para erigirlo Canciller de una coalición de gobierno con los Nacionalistas y Papen sirviendo como Vicecanciller.

Von Papen usó su vínculo personal con el anciano Presidente von Hindenburg, y lo sugestionó para que finalmente el 30 de enero de 1933 despidiera a Kurt Ferdinand Friederich Hermann von Schleicher que era el canciller y nombrase a Hitler para el puesto de. Hitler fue aupado políticamente y nombrado a dedo canciller por la gran industria y Banca alemana (los Bayer, Basch, Hoechst, Haniel, Siemens, AEG, Krupp, Thyssen, Kirdoff, Schröder, la IG Farben o el Commerzbank, entre otros), a los que Hitler prometió eliminar a los marxistas y recrear el Ejército utilizando para ello la figura del viejo presidente de la República, Hindenburg.

Apenas un mes después el nuevo canciller provocó el incendio del Reichstag y acusó a los comunistas de haberlo hecho para conseguir que se dictara el estado de excepción, a partir del cual se desató una fulminante represión contra las organizaciones de los trabajadores, cuyos partidos políticos juntos (KPD, comunistas y SPD, socialistas) le habían superado con creces (unos 13 millones de votos contra 11 y medio). Ilegalizó al KPD y prohibió toda la prensa y la propaganda del SPD. Después, el 6 de marzo, convocó unas elecciones y entonces ya sí, claro, las ganó (aun así, por su cuenta, los candidatos de los principales partidos obreros todavía conservaron, juntos, más de 12 millones de votos). En agosto, tras la muerte de Hindenburg, Hitler se autoproclamó Jefe del Estado. Comunistas, socialistas, pacifistas y opositores en general pasaron a ser los primeros inquilinos de los campos de concentración nazi.

¡Queda claro, diáfano!, presentarse a las elecciones no es un signo de ser demócrata, ya que también Hitler se presentó a las elecciones, en su momento, ocultando su verdadero ser de dictador, de asesino, de lunático.

Además de todo lo hecho en contra de la población española, hay una serie de preguntas que tenemos difícil de contestar y dudo que la esfinge de Rajoy nos las conteste, ¿Qué ha prometido a las empresas del IBEX?, ¿qué le ha prometido a su amiga Merkel?, ¿qué le ha prometido al Banco de Crédito Europeo?, ¿dónde tiene su límite de producción de pobreza y desigualdad?, ¿cuándo tiene pensado endurecer la llamada Ley Mordaza, y empezar a llenar de opositores las prisiones?, ¿puede terminar como Hitler?

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