Nos siguen estafando

Ahora resulta que algunas autopistas españolas de pago, de momento ocho, no son rentables. Pero no teníamos ningún motivo de preocupación. Hace escasos meses, Ana Pastor, ahora Presidenta del Congreso de Diputados y por entonces Ministra de Fomento, juró y perjuró que el rescate de tales autopistas no costaría un euro a los bolsillos de los ciudadanos.

Ahora, ayer, el  nuevo y lustroso Ministro de Fomento nos anunció  con total desparpajo que se ve obligado a rescatar ocho autopistas de pago que nos puede costar a los españolitos más de 5.000 millones de euros. Pero, ¡no inquietarse!, las autopistas seguirían abiertas al público previo abono del billete de entrada.

La gestión de tales autopistas está en manos de las principales empresas constructoras y entidades financieras. Siendo Presidenta Aznar y Álvarez  Cascos  ministro del ramo, las grandes corporaciones “se mataban” entre ellas para conseguir  la concesión. Eran el negocio del  siglo. Se supone que la explotación de tales autopistas si hubiera sido rentable no “socializarían  sus beneficios”. Pero ahora al no ser rentables por los sobrecostes de construcción, y que el cálculo de usuarios estaba absolutamente desproporcionado, abandonan el negocio y “socializan sus deudas”. Los liberales liberalizan las deudas, pero no los beneficios.

En el caso de los ciudadanos y ciudadanas de estas benditas islas la ofensa y la estafa es doble. Con nuestros impuestos hemos colaborado a la construcción de todas y cada una de las redes de transporte de ferrocarriles (el Ave) de carreteras (autopistas) y Aeropuertos (incluido el de Castellón), sin ninguna contrapartida en inversiones públicas de interés general. Y ahora, para mayor escarnio, hemos de ser “solidarios” en el rescate de ocho autopistas instaladas en la península.

Nos siguen estafando.

Un comentari a “Nos siguen estafando

  1. Esto es lo que ya no pueden ocultar. Tendrán que continuar destapando otras cosas, somos según escuche, en la televisión pública, el país después de China, donde hay más kilómetros de Altísima Velocidad sobre carriles metálicos, y seguimos aislados de Europa. Algún día llegaremos a Asia a gran velocidad, como San Francisco a Goa, si los de Florencia dejan de forrarse.

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