Nuevos tiempos, ¿Odres nuevos?

Mariano Rajoy ya es Presidente del Gobierno Español gracias a los votos del PP (¡faltaría más!), un voto canario, los propios de Ciudadanos y la imprescindible abstención de los socialistas. Comienzan unos nuevos tiempos, que no se podrán abordar con odres viejos.

Rajoy, garantizada la abstención de los socialistas, salió airoso del debate de investidura. Estuvo cómodo, sin complejos. “El gran objetivo de la legislatura es la creación de empleo, y por eso hay que perseverar en la política económica que nos ha permitido un cambio de rumbo y no dar marcha atrás en las reformas que se han llevado a cabo”. Más claro agua. Dejó claro que no piensa modificar las líneas estratégicas concretadas en diversas leyes ((Reforma Laboral, LOMCE, Ley Mordaza…)  que han marcado su primer mandato, si dejamos de lado algunas cuestiones que podríamos calificar de cosméticas (paralización de las reválidas, conferencia de presidentes, pacto de Toledo). “Suspender sí, derogar no”. A buen entendedor pocas palabras.

A su vez, ha manifestado “haber comprendido los nuevos tiempos”. Gobernar en minoría, le obliga a dialogar, pactar y llegar a acuerdos con otros partidos del diverso y plural arco parlamentario, pero para evitar malos entendidos recuerda a los socialistas que “la misma responsabilidad para la abstención, debe servir para el futuro”.

Es conocido el talante gallego de Rajoy. Sus tiempos son sus tiempos. Y, es justo reconocerlo, que la táctica de esperar mudo en la hamaca, jugando a Don Tancredo, le ha dado máximos réditos. Sin mover una ceja es Presidente.

Y sigue en sus trece. Hasta mañana no piensa hacer público su gobierno. Quinielas, haberlas haylas. Y nervios también en su propio banquillo. Es posible, e incluso probable, que modifique la misma estructura de su gobierno. Algunos viejos odres no le sirven para unos nuevos tiempos. Necesita perfiles políticos, y no sólo abogados del estado, para comenzar a dialogar. Se supone, no se sabe si es mucho suponer, que licenciará a su amigo personal Jorge Fdez. Díaz, ilustre ministro de Interior, repudiado recientemente por el recién inaugurado Parlamento. Tiene que recolocar a la Cospedal, la del “despido en diferido”, sin hacer un feo a la todavía (¡probablemente continuará!) Vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. La rumorología la ubica desde Ministra de Interior a Fomento. Hay que premiar a los tres ministros sustitutos (Agricultura, Educación  Justicia…) silenciosos y no conflictivos durante los 330 días de gobierno en funciones. Ahora resulta que Guindos se hace querer, después de manifestar su intención de “no seguir”. Incluso es posible que lo nombre Vicepresidente Económico, mientras la otra Vicepresidenta ocupa otras responsabilidades tales como el diálogo con catalanes y vascos. Montoro, parece, que tiene sus horas contadas. En las quinielas sobresalen algunos de sus fontaneros en la Moncloa. ¿Jorge Moragas en Asuntos Exteriores? ¿y los gemelos Nadal, Alberto y Álvaro? Alguna concesión a algún líder o lideresa, expresidentes, descalbagados en las ultimas elecciones autonómicas. Algunos, de momento sólo el mismo y sus voceros, sitúan al expresidente Bauzá como ministro o secretario de estado.

Y ¿cómo piensa actuar con Rafael Hernando, portavoz del PP en el Parlamento? Es un viejo odre de palabra fácil, goza inmensamente con el fácil insulto. Fue, y es  todavía, el perro de presa de los populares. Unos, no demasiados, creen que va a continuar con su imprescindible labor de “responder” a Iglesias y a Rufián.

Mañana primera respuesta de Rajoy a viejos o nuevos odres. No se inquieten todos/s los Ministros/s, viejos/s o nuevos/as, seguirán leales y fieles al guionista (léase Rajoy). Alguna sorpresilla habrá.

 

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