Omnia tempus habent

Omnia tempus habent, significa que todo en la vida tiene su momento.

Este cambio de año en nuestra tierra nos hemos estado divirtiendo con el impresentable espectáculo que ha montado la ejecutiva del partido Podemos, con su secretario general Jarabo a la cabeza, entre expedientes a la Presidenta del Parlament de les Illes Balears y a una diputada de la propia bancada podemista y su posterior expulsión de su grupo parlamentario y el chantaje a una militante crítica ofreciéndole trabajo si se callaba y dejaba de aparecer, durante el tiempo suficiente para que los imbéciles de los electores se olvidaran del asunto lo que es más que una demostración del oscurantismo, del despotismo y el gran desorden interno del partido. La protagonista pasiva del chantaje  ha declarado a un medio de comunicación que antes de las elecciones al Consell “Jarabo ya le ofreció un trabajo a cambio de que retirara mi candidatura”, a día de hoy ya debe estar más que entrenado en estas lides de ofrecer trabajos.

Las tan cacareadas elecciones internas vía telemática, sin los correspondientes controles independientes de las organizaciones partidistas que están en mano de los que mandan en el partido se han demostrado especialmente fraudulentas y es de todos conocido. Vista la cantidad de militantes podemistas que en muchas autonomías se han quejado de actuaciones fraudulentas por parte de los dirigentes y la cantidad de quejas por haber sido relegados, a pesar de haber sido las personas más votadas, más que los propios secretarios generales, hace pensar que el fraude electoral en las elecciones internas de Podemos ha sido una práctica más que usual y siempre a favor de los que controlaban el proceso, o sea los dirigentes.

Los militantes críticos insisten en que, ante la pésima y dictatorial organización, sus aportaciones siempre son consideradas como un ataque, lo que les está desgastando y produciendo cansancio, y que el punto culminante fue el proceso de primarias ni democrático ni participativo, siempre con el Comité de Garantias, en manos de la ejecutiva, como brazo armado de esta contra cualquier militante que tenga voz propia, que tenga criterio y se salga del “si señor”, “a las órdenes señor”.

Son ya innumerables los cargos orgánicos que han dimitido de sus cargos y abandonado el círculo del partido, siempre arremetiendo contra la cúpula de la formación en Baleares. Sus quejas parten de la decisión de la dirección autonómica de adoptar alguna resolución sin consultarles previamente, y afirman que la gestión de los dirigentes de Podemos en Baleares demuestra que Podemos no ha venido a cambiar nada, sino a encontrar un trabajo que no tenían en la vida privada y una paga sustanciosa que, ni locos podían llegar a soñar nunca.

La actuación de Podemos en Baleares, como en todos los demás rincones de España es puro postureo, no es ni estética ni ética, es una triste sombra de un cambio real, totalmente alejada y contraria de aquellas promesas (que han resultado ser falsas) de que venían a eliminar los privilegios de los políticos; y han acabado por convertirse en Baleares en el partido muleta del PSOE, la formación que, recordemos, era hace sólo unos meses el rival político a batir y los integrantes de la casta.

La cruda realidad de la práctica política de los podemistas ha acabado con la posibilidad  de un cambio político en profundidad, porque la dirección de Podemos en Baleares ha optado por las viejas maneras con un disfraz nuevo y ha desvirtuado el proyecto con artimañas, tretas, pactos opacos y todo un rosario de actuaciones muy cuestionables y que son una mala copia mil veces repetida de lo que cuestionaban de los que llamaban viejos partidos de los que han demostrado ser unos fieles y perfectos alumnos.

Resulta que el propio secretario del Comité de Garantías declara que Jarabo sabía que le estaban ofreciendo un trabajo  a la podemista crítica si se estaba quieta y callada, como según declaraciones suyas, ya el secretario general le había hecho una propuesta similar meses antes (por lo que parece lógico que la podemista creyera que tenía visos de realidad el ofrecimiento) y resulta que es el propio secretario general que se carga al Comité en lugar de dimitir que sería lo lógico, natural, si no tuviera un apego al cargo y al sueldo superlativo. Sin olvidar lo que la expedientada y expulsada diputada Seijas contó del grupo de Podemos en el Parlament, cuando censuró la estrategia de Jarabo, criticó su política de nombramientos y hasta reveló que había ido recabando información sobre la relación del secretario general del partido con las empresas audiovisuales y un supuesto incremento de las contrataciones de IB3 con su antigua empresa desde que gobierna la izquierda. Omnia tempus habent.

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