Opinar no es ofender

Cuando hablamos o escribimos manifestando nuestras opiniones intentamos decir lo que pensamos de un hecho, asunto o tema. Si lo hacemos con sinceridad respetando al que nos escucha o lee, y también al tema, al asunto o al hecho que nos ocupa nadie tiene por qué sentirse ofendido ni despreciado, ni tampoco molestarse.

En el mundo de las relaciones y comunicaciones humanas en libertad y democracia de todo se puede tratar respetándose y respetando. Nadie tiene que ser perseguido por expresar sus opiniones. Se podrá estar de acuerdo o no, y tal vez replicar o argumentar el contenido de las mismas.

He dicho “tal vez” porque en un diálogo o conversación será posible la réplica; pero si se trata de un medio de comunicación, ya es otro cantar. Depende de la radio o el periódico y de la “línea editorial”. No basta que digan que pueden llamar o escribir nuestras replicas, opiniones o sugerencias… con no publicarlas, nadie se entera de ello. Y que conste que no hablamos de memoria o de oídas, que nos ha pasado y hemos sufrido esa censura de los medios de comunicación. También ha sucedido en un debate, en el turno de preguntas, que han pasado por alto tu mano levantada deseando intervenir.

Con la variedad de opiniones sobre hechos, asuntos o temas que se hacen presente a diario en nuestro entorno ustedes mismos podrán comprobar que mis afirmaciones no son expresión de mis quimeras, si no desgraciadamente es un reflejo de la realidad.

Nos falta educación y cultura del diálogo. Ni la imposición ni el silencio pueden favorecer su aprendizaje. Y son fundamentales, la cultura y la educación, en una sociedad que pretende ser democrática, plural y progresista.

Ya es difícil hacer pensar y reflexionar a la mayoría ciudadana; más difícil es que se decidan exponer públicamente sus ideas y opiniones; pero es casi imposible encontrar un lugar, un medio de comunicación donde verterlas.

No seamos tímidos, ni derrotistas: pensemos y busquemos el modo y manera de darlo a conocer. Opinar no es ofender, es ser ciudadanos responsables y con ganas de colaborar. Y ahora además tenemos las redes sociales.

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