Pasión de corromperse

Decía García Trevijano, en su magnífico libro Pasiones de servidumbre, que donde hay un fenómeno de corrupción generaliza, donde las masas gobernadas someten sus conductas normales a criterios de acción desprovistos de moralidad, tiene que haber una arboleda política que produzca frutos sociales corrompidos. Y desgraciadamente es así, no hay un solo partido en nuestro sistema político que en un momento u otro no se haya visto implicado en algún caso de corrupción. Salvo el PP, claro, que parece estar implicado en todos.

Pese a las evidentes y profundas diferencias ideológicas, estratégicas e incluso de intereses que se dan entre las organizaciones y partidos de izquierdas, lo cierto es que la actual configuración parlamentaria está permitiendo, si bien a trancas y barrancas, tímidamente y de manera un tanto timorata, refrenar algunas de las obscenas propuestas de leyes del PP, a la vez que arrancar alguna que otra iniciativa tendente a sanear el podrido ambiente institucional, tal como la comisión parlamentaria de investigación sobre la presunta financiación ilegal del partido del charrán. Una comisión que cuando se creó tuvo el visto bueno y el voto a favor del propio PP, confiado, como se ve ahora, en poder paralizarla con la marrullería del uso torticero de los procedimientos parlamentarios.

Pese a que teníamos claro que el PP ha elevado el cinismo al nivel de un arte refinado, uno no deja de sorprenderse del afán de superación que muestran los dirigentes de tal organización. Esta semana, por ejemplo, aterrados por la puesta en marcha de la comisión de investigación sobre su ilegal y fraudulenta financiación, el portavoz popular Fernando Martínez Maillo arremetía contra todos como un perro rabioso con la boca rebosante de espuma y baba. Su primer argumento: que la comisión que el propio PP votó es ilegal: segundo, que es el resultado de una operación contra el PP, para desacreditarle desde una nueva inquisición; tercero, la actitud de los comisionados de la oposición supone “una desviación de poder”; cuarto, que su socio, Ciudadanos, deberá explicar qué hace al lado de los radicales de Podemos. Y así algunas joyitas más que no considero necesario transcribir y ni siquiera comentar, de tan innecesario que resulta. Todo, a fin de cuentas, con tal de impedir que sus tesoreros Bárcenas, Lapuerta, Naseiro, Sanchís y Navarro declaren ante una comisión parlamentaria, vaya a ser que tengan un desliz o un lapsus inesperado y se líe la de dios es cristo.

Como tan bien lo resumía Forges, ¡País!

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *