Piensa mal y acertarás (I): el aeropuerto

Hace unas escasas semana era noticia (¿preocupante?) que nuestro Aeropuerto iba a aumentar su “agilidad” en un 21% (léase un vuelo cada 45 segundos). Se levantaron multitud de voces a la intención de aumentar la capacidad de acogida, incluso entre profesionales del turismo. El Govern, si no yerro, a través del Conseller del Territorio, Energia y Movilidad, pidió “explicaciones” a AENA. “Naturalmente”, negaron que esta fuera su intención.

Portada del Diario de Mallorca de hoy :

“Aena invertirá 297 millones en ampliar el aeropuerto y agilizar su actividad”.

“Son Sant Joan, que lleva años moviendo 66 vuelos por hora, está autorizado ya para 80, aunque los gestores de la terminal aseguran que quieren ganar sitio para reducir los retrasos, no para elevar la actividad aérea y la presión turística AENA programa más veranos de saturación, quiere pasar de 66 vuelos a 80 por hora.”

Reproduzco un articulo mío publicado en DM que, dicho sea de paso, provocó que algún ciudadano me llamará “demagogo” y otras lindezas.

“¡Un vuelo cada 45 segundos!”

Nuestro Aeropuerto se nos ha quedado pequeño, al menos para algunos. Mientras una parte del sector turístico y gran parte de la ciudadanía muestra su preocupación por un excesivo índice de “saturación” (vocablo maldito) durante los meses punta de la temporada alta, AENA parece haber decidido por su cuenta y riesgo ampliar su capacidad de acogida del aeropuerto de Palma hasta un 21%, incluida la iniciativa de una nueva terminal.

EL Institut d’Estadística de les Illes Balears, organismo dependiente de la Dirección General de Economía, analiza y evalúa el Índice de Presión Humana (IPH) sobre nuestros territorios insulares. El pasado dos de noviembre hizo público un informe donde se detalla el IPH desde el año 2002. La mediana de tal presión en 2002 era de 1.546.803 personas, alcanzando en 2016 la cifra de 1.968.212 personas. Pero lo más significativo y preocupante es que el pasado 9 de agosto, en plena temporada turística, la presión humana, el número de personas que convivíamos en nuestra isla fue de 2.036.132, rozando el doble de nuestra población “natural”. El 31 de agosto fue el día de menos saturación del mes, llegando al 1.803.427 personas.

Tal presión implica incluso entre nuestros visitantes (especialmente entre los repetidores que habían gozado de una isla más “libre”), una percepción de excesiva masificación en determinadas playas, carreteras… además de sobredimensionar un buen número de infraestructuras, equipamientos y servicios (vgr. carreteras, depuradoras, desalinizadoras…) cuyos costes de mantenimiento en los largos meses de baja utilización recae en los bolsillos de los ciudadanos. Tal situación es insostenible, y así lo piensan expertos e incluso responsables del sector turístico, si no queremos seguir basando nuestra competitividad en una actividad hiperintensiva basada en el sol y playa. El denominado Turismo Sostenible es (o debería ser) algo más que un slogan, y resulta incompatible con la insostenible carga humana sobre un territorio insular como el nuestro, limitado y frágil por naturaleza.

A su vez, la dirección del Aeropuerto el pasado mes de octubre hizo entrega al Fomento de Turismo de un amplio e interesante informe sobre los comportamientos de sus diferentes servicios. Evolución de tráfico, conectividad, capacidad, pasajeros, previsiones…. Me llamó la atención un capitulo denominado “La población flotante desde el punto de vista de entradas y salidas de pasajeros”. Reproduzco literalmente: “Durante 28 días la población flotante del 2016 fue igual o superior al máximo del año 2015. La población flotante máxima en 2015 fue de 465.000 personas, mientras en 2016 fue de 491.000, lo que supone un aumento de un 5,6%”. Y lo más significativo y preocupante: “En 2015 la población flotante superior a 465.OOO persona se produjo sólo en un día, mientras en 2016 ocurrió en 27 días” (la negrita es mía).

La conclusión de AENA, vista su propuesta de ampliación de la capacidad del Aeropuerto, es aprovechar la demanda intensiva de nuestro destino turístico para mejorar sus rendimientos económicos. La ocasión la pintan calva, ampliemos nuestra capacidad para que puedan venir más turistas. Tal decisión, tomada al margen de las opiniones e intereses de nuestra Comunidad, se “comprende” (?) desde el proceso de privatización de los aeropuertos españoles. Como es “lógico” (?) su objetivo empresarial es el máximo beneficio empresarial, dejando al margen cualquier relación con el servicio público.

Basta observar y sufrir como “nuestro” aeropuerto (el de ellos) se ha convertido en un gran bazar se supone para goce de los turistas. A los nativos, en una primera fase, se nos privó de un espacio mínimo de espera en llegadas convirtiendo la vía rodada en un pasillo franqueado por impedimentos laterales, pero a cambio se nos ofreció la posibilidad de un espacio gratuito durante media hora en el edificio adjunto de aparcamientos de pago. Pero nuestro gozo en un pozo: gratis, nada de nada.

Confío, no sé si es mucho confiar, en que corrijan su aberrante decisión de ampliar la capacidad de acogida del Aeropuerto en un 21%.

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