Políticas y salchichas

“Hay dos cosas que los ciudadanos no deberían saber cómo se hacen: las leyes y las salchichas”. No sé porque al querer escribir sobre el tema de las políticas públicas me ha venido a la cabeza esa célebre frase que pronuncia Leo McGarry en la gran serie El ala oeste.

Desconozco como se hacen las salchichas y algo parecido me pasa en ocasiones con las leyes y políticas públicas. Pero con estas últimas no debería, pues no se producen en una esfera privada. Pongamos por ejemplo iniciativas legislativas a propuesta del gobierno de turno. Éstas, pasan a posteriori por las cámaras de representación y son ya por tanto, por decirlo de alguna manera de dominio público. Todo ciudadano puede acceder a los textos y seguir si tiene suficiente fuerza de voluntad, los debates que de ella se deriven así como el trabajo en comisiones, las posturas, las críticas y las enmiendas que puedan hacer los representantes de los ciudadanos, es decir los diputados y las diputadas siguiendo la batuta de su grupo político.

Pero, no nos detengamos ahí vayamos más atrás en la cadena de producción de nuestras salchichas públicas. Hablemos de leyes o de alguna política pública en concreto.

¿No se preguntan ustedes cuándo y por qué su gobierno decide hacer una salchicha, perdón, una política pública? Es decir, incluir un determinado tema en su agenda y actuar sobre éste proponiendo soluciones ¿Y en qué términos nos la venderá? Es decir, ¿cómo enmarcará desde la comunicación política dicha política?

Pongamos un ejemplo: el recorte en número de diputados o el que la elección del alcalde deba regirse siempre por el hecho de ser la lista más votada, son medidas presentadas ante los ciudadanos como “medidas de ahorro” en el primer caso o como “modernización democrática” en el segundo. La ley de “seguridad ciudadana” que versa más sobre las tipificaciones de sanciones y su endurecimiento que otra cosa. O la de propiedad intelectual que lo que persigue es acabar con la piratería… Y así podríamos seguir desmenuzando leyes, decretos, o muchas de las medidas que toman los gobiernos a diferentes niveles y que posteriormente intentarán vendernos en términos que en ocasiones rozan lo absurdo.

En fin, poco o nada sabemos de la cocina de las políticas públicas y en la mayoría de las ocasiones, transparencia y participación ciudadana son ingredientes que no figuran en el recetario político actual. Transparencia y participación en temas que afectan al espacio compartido son ingredientes que se me antojan imprescindibles para avanzar no sólo en el diseño de mejores políticas públicas, sino también para avanzar hacia una democracia de mayor calidad e intensidad.

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