Ponerse en el lugar del otro

Parece que a los políticos les ha sentado bien unos días de vacaciones que coinciden con la Semana Santa de los cristianos pues han venido cargados de ocurrencias que no de ideas.

Quien me dejó preocupado el otro día no sólo por lo que dijo sino en la forma en que lo dijo y porque lo dijo fue la Presidente Armengol; el pasado martes en un rifirrafe habitual con la diputada Prohens le echó en cara a esta que el Presidente Rajoy será el primer Presidente en tener que declarar como testigo en un juicio. ¿Y?

El Presidente Rajoy, como cualquier otro ciudadano, está sometido al imperio de la Ley y si un juez le cita para declarar como testigo en un juicio debe ir. El pretender rebatir los argumentos del adversario diciendo que su presidente debe declarar como testigo en un juicio me parece una frivolidad o un acto de ignorancia, aparte de ser un argumento pobrísimo, lo cual no me sorprende tanto. Creo que, citando al ministro Sevilla, de su mismo partido y no sé que facción, debería tomar dos tardes de estudio de derecho constitucional la Presidente de este pequeño país.

La Presidente con esa aseveración pretendía tratar a un testigo como a una encartado; pretendía poner al testigo en el mismo plano que el acusado y confundirlo todo, eso sólo puede ser o bien por maldad, para ser malos hay que ser listos, o por ignorancia, todos ignoramos muchas cosas. Argumentar eso desde la tribuna del Parlament me parece triste y viniendo quien tiene una íntima amiga, a la que le regó con la pedrea de los cargos de confianza, imputada por un presunto delito contra los trabajadores.

¿Que haría ella a la inversa?, ¿Qué haría si un supuesto gobierno del PP tuviera imputada a la gerente del IBAVI por el mismo delito y ella liderase la oposición?, lo de siempre, pedir guillotina para el imputado y de ella para arriba. Lo ha hecho con anterioridad, ahora aplíquese el cuento. Tome la medicina que recomendó a los otros y empiece a cesar a los de dudosa moralidad que contratan amiguetes a dedo y a los imputados, íntimas incluidas.

Lo siento, pero no me queda ni tiempo ni espacio, ni sobre todo humor para hablar de la moción de censura condenada al fracaso; son ganas de enredar, en nada nos beneficia a los ciudadanos tal pataleta política ¿tenemos los diputados que nos merecemos?. Que pasen un buen día.

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