Por qué el PSOE debe votar no a Rajoy

Tanto si el PSOE se abstiene y permite que Rajoy sea investido presidente del Gobierno, como si vota no y conduce al país a unas nuevas elecciones, el futuro socialista es bastante incierto. Pero, a mi entender, pensando sólo en los intereses del partido, en su supervivencia, creo que es ligeramente menos dañino que vote ‘no’ a que se abstenga. Me explico.

Si el PSOE se abstuviera, como parece que propugna la actual dirección, Rajoy sería elegido presidente y no habría elecciones en diciembre. Así, pues, tendríamos cuatro años de Gobierno conservador, por decirlo de alguna manera, dado que no es nada envidiable la idea de estar en Moncloa sin mayoría y con un Parlamento dividido como actualmente, teniendo que depender de los socialistas. Pero para estos, el panorama es desolador: en primer lugar, se van a encontrar con la mitad de los diputados de fidelidad ‘sanchista’, que van contra la dirección de Susana Díaz, sea en primera línea o escondida detrás de la roca; en segundo lugar, van a tener que tragar carros y carretas porque tanto la Unión Europea como los conservadores los van a acusar de impedir la modernización de España, en el supuesto de que no se adhieran a las duras medidas que tendrá que tomar Rajoy y, probablemente mucho peor, al mismo tiempo habrán de sufrir los embates de Podemos, que es totalmente consciente de que nunca su rival ha sido tan débil. ¿Qué puede quedar de un partido en este estado, sometido a estas presiones, después de cuatro años, si es que la legislatura llega a entonces? Para mí esta es una sentencia de muerte para los socialistas, que no podrán aguantar la coexistencia de estas tensiones, especialmente por la división interna, el conflicto catalán y el papel de los barones.

En cambio, el PSOE puede votar contra Rajoy, en cuyo caso habría elecciones, en cuyo caso perdería una cantidad importante de diputados. Sería una debacle que daría como resultado probablemente un gobierno de Rajoy que, con o sin Ciudadanos, dispondrá de poder para gobernar. Incluso Podemos superaría al PSOE. Pero, a cambio, habría depurado sus candidatos a diputado para tener un grupo parlamentario unido. En ese caso, los socialistas tendrían cuatro años para hacer oposición, para renovar su discurso, para contraponerse a Podemos, para hablar un lenguaje moderno, para superar las divisiones, para construir una izquierda socialdemócrata claramente diferenciada de Podemos.

¿Es mejor tener un grupo unido, no tener que hacer de muleta del Gobierno, y con una única voz o, por el contrario, es mejor tener más diputados, arrastrarse haciendo el trabajo sucio para Rajoy, tener al menos dos voces y pelear contra Podemos sin un discurso único? Las dos opciones son nefastas y las dos podrían llegar a una desaparición del partido, pero una voz, un grupo pequeño y el liderazgo de la izquierda en manos de Podemos me parece menos nefasto. Al final, probablemente sólo se trata de elegir cómo morir.

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