Reconocer errores

En los últimos años vivimos un proceso de judicialización de la vida política y social que me parece francamente excesivo. Hoy en día ante la menor duda de la legalidad de una resolución o comportamiento se acude, con excesiva facilidad, al juzgado de guardia y al derecho penal. Nos hemos olvidado por completo del derecho administrativo que, quizás, podría resolver comportamientos que hoy día se ven en los juzgados de instrucción.

Esta semana hemos tenido conocimiento del archivo de la causa contra el Sr. Matas por el palacete. Sin necesidad de tirar de hemerotecas recuerdo algunas portadas y artículos de opinión en los que se publicaron auténticas atrocidades. No he leído ninguna rectificación de las informaciones falsas que se publicaron y que engañaron o confundieron a la ciudadanía.

Lo mismo ocurrió con el procedimiento seguido contra militantes socialistas denominado Ibiza Centro; se publicaron informaciones que, a la vista del resultado final, eran auténticas falsedades y, en este caso, tampoco recuerdo que se haya disculpado nadie y que nadie haya admitido su error, manteniendo la situación de engaño a la opinión pública pues la difusión del archivo de una causa nunca es proporcionada al de un procesamiento.

Creo que con la que está cayendo en este país, el grande y en este pequeño país, deberíamos todos hacer una reflexión y ser capaces de separar el trigo de la paja; he citado dos ejemplos pero les aseguro que podría citar muchos más.

No pretendo que se limite la libertad de prensa, al contrario; creo que hoy más que nunca es necesaria la existencia del cuarto poder, pero sí creo que determinadas informaciones al no ajustarse a la verdad deben tener consecuencias, consecuencias reales, porque en democracia no todo vale o no todo debe valer. Que pasen un buen día.

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