Reflexiones sobre la encuesta del CIS

Mis comentarios de hoy no se refieren a las erróneas encuestas sobre el ya Presidente Trump, sino a la encuesta realizada por el CIS (que suele ser más certera en sus sondeos) en los primeros días de octubre sobre la intención de voto. Comprobarán que esta colaboración es más extensa que lo habitual. El motivo es claro. Pretende ser un análisis que vaya más allá de los resultados más llamativos. El PP sería el claro ganador con un 34,5% de votos. Unidos Podemos sería la segunda fuerza, con un pequeño aumento respeto s los resultados que obtuvo el 26J, obtendría un 21,8% que le permitiría dar el sorpaso a los socialistas, y Ciudadanos se mantendría en cuarto lugar con un 12.8%. Pero se hicieron escasos comentarios y análisis de otros resultados del sondeo altamente significativos.

Detrás de tales resultados hay otros, escasamente resaltados en los medios, que son imprescindibles para comprender el “momento político” que vivimos. Datos y análisis que deberían realizar los estrategas  de los distintos partidos, especialmente los que se auto declaran de izquierda, para superar su atonía.

La primera consecuencia del tiempo agitado desde el 26J hasta la formación de un nuevo gobierno del PP es un aumento espectacular en el pesimismo político. En julio, un 39% de los ciudadanos valoraban la situación política como muy mala. Este porcentaje ha ascendido en apenas tres meses al 56%. Lo llamativo es que esto no parece ser resultado de una valoración negativa solo de los partidos de izquierda. El aumento del descontento político es generalizado. Por un lado, es evidente que los votantes de partidos de la oposición han acabado con un resultado que no es el deseado y esto se refleja en su valoración negativa. Por el otro, la perspectiva de un gobierno que ha de negociar todo con partidos que no están en el gobierno también ha rebajado la valoración de los votantes del PP. (Ignacio Jurado. Seis claves sobre el barómetro del CIS. Eldiario.es 11 noviembre 2016).

El análisis que sigue corresponde al realizado por Ignacio Escolar en eldiario.es el pasado 11 de noviembre. El PSOE ha caído hasta su peor resultado histórico en el CIS: un 17%, casi seis puntos menos que en las elecciones del 26J, el peor pronóstico jamás registrado por el partido en este barómetro electoral. Los socialistas no pueden refugiarse en que la encuesta fue hecha en su peor momento. Es verdad que el trabajo de campo arranca el 1 de octubre, el día del Comité Federal en el que tumbaron a Pedro Sánchez, pero termina el 10 de octubre, cuando la gestora aún no había consumado la abstención ante Rajoy. Un 17% es muy malo para el PSOE, pero la foto completa de este mes de octubre puede ser aún peor.

En apariencia, el CIS no puede ser mejor para Unidos Podemos. Pero, si se bucea en los datos, el partido liderado por Pablo Iglesias no tiene tantas razones para celebrar. Sobrepasan ampliamente al PSOE, pero apenas consiguen rascar votos de entre los desencantados socialistas. Solo suben unas décimas tanto en intención directa de voto como en estimación, a pesar de que el PSOE pierde votantes a chorros. La mayor parte de los socialistas desencantados no se pasan a Podemos, se pasan a la abstención.

La razón la explica el CIS, o el pequeño trabajo de campo que cualquiera en su propio entorno hace meses puede detectar: Podemos genera un fuerte rechazo en una parte importante de la sociedad. No solo entre los votantes conservadores, Cebrián o el Ibex, que es de esperar: también entre una gran parte del voto de centro izquierda, imprescindible si Podemos quiere realmente ganar.

El tono duro de este último año ha servido para unir a la militancia y empujar a los más convencidos, pero ha convertido a Podemos en el partido que más rechazo provoca en España, incluso por delante del PP. Entre todas las fuerzas políticas, triunfa en un ránking muy particular: un 52,2% de los españoles “con toda seguridad, no votaría nunca” a Podemos. Es el peor resultado de este indicador del barómetro del CIS entre los partidos con presencia nacional, por delante incluso del PP, líder habitual en este dato bruto del CIS, donde no hay cocina alguna, y que consigue un 51,8% de “con toda seguridad, no le votaría nunca”. Podemos no siempre provocó este rechazo. En enero 2.016 el porcentaje de españoles que “con toda seguridad” no les votaría nunca era del 46,4%. En abril había subido al 50. Y si se mira dos años atrás, octubre 2014,  era de solo el 41,7%. En aquel momento, el rechazo absoluto al PP llegaba hasta el 60%.

La comparación con el partido del Gobierno también se ve en los líderes. El más impopular es Mariano Rajoy, y tras él Pablo Iglesias.

Es cierto: el ejemplo del PP demuestra que se puede gobernar España con la repulsa de medio país. Con dos diferencias. La primera: que la derecha está mucho más unida que la izquierda: el 47,7% de los actuales votantes del PSOE rechaza a Podemos y “con toda seguridad no le votaría nunca”, mientras que solo el 30% de los votantes de Ciudadanos “con toda seguridad” no votaría al PP.

La segunda diferencia es que el desgaste de la derecha ya tocó suelo un año atrás. Este CIS no solo pronostica una nueva subida al partido de Rajoy. También es el primero en que el PP ha recuperado el nivel de intención directa de voto (sin cocina) que tenía a finales de 2012, antes de que estallase el caso Bárcenas. Y este milagro ha ocurrido al mismo tiempo que la Audiencia Nacional arrancaba los juicios del caso Gürtel y el de las tarjetas Black.

Hay materia para reflexionar…

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *