Retratada para la posteridad

Dice la presidenta del Parlament que si sus compañeros de partido se lo piden, abandonará el cargo. Lo dijo ayer mismo, tras un fulminante expediente sancionador o como le quieran llamar, que este vocabulario es propio de “la casta” que le abrieron y cerraron sus compañeros de Madrid.  Echenique y los suyos la han venido a llamar ‘corrupta’, pero ella no ha entendido que eso signifique abandonar el cargo. Quizás eso quiera decir que puede continuar indefinidamente.

A mí, francamente, me da igual que sea Xelo o cualquier otro u otra (hay que ser politicamente correcto, que nos va la vida en esto) quien sea presidente del Parlament. A mí lo que me interesa es que no se les olvide encargar el cuadro de Xelo para decorar las paredes de la cámara. No es que la presidenta del Parlament deje el cargo, es que se quede colgada en las paredes para siempre.

La pinacoteca del antiguo Círculo Mallorquín, donde la aristocracia celebraba sus saraos, merece un cuadro de Xelo, acompañando al de ‘la princesa’. Las dos, juntas. Un símbolo interclasista: la pija y el cutre juntas sobre el lienzo, unidas por beneficiar a los suyos.

Conozco la pintura realista y la abstracta, pero en este caso hay terreno para la pintura irónica, para el realismo mágico convertido en bellas artes.

Por favor, no me aclaren si dimite o no, si no si la van a retratar para la posteridad o no.

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