Ridículo sobre ruedas

Atendiendo a los acontecimientos de los últimos meses uno podría pensar – no sin razón- que en nuestro país se está organizando algún tipo de competición extravagante nunca antes vista. Hemos visto cómo organizaciones con un marcado carácter transfóbico se valían de dicho medio para diseminar su vergonzoso mensaje. No sin una extrema polémica, el uso de buses va camino de hacerse la norma para la transmisión de mensajes o, simplemente, llamar la atención de forma innecesaria como hiciera algún partido en estos días. De este modo, dada la fiebre de los nuevos autos locos que parecen estar viviendo nuestras calles me siento en la tesitura de elaborar un breve comentario al respecto.

Comencemos por lo básico. El término comunicación corresponde a la acción de intercambiar informaciones entre dos o más individuos. A su vez, las teorías surgidas de las escuelas de pensamiento para estudiar la comunicación son numerosas, tales como la mecanicista, la ontológica o la epistemológica. Por lo que respecta al ámbito europeo, podemos destacar de igual forma diferentes corrientes como aquellas pertenecientes a la escuela de Frankfurt o Birmingham. Gracias a los diversos estudios en este campo, hemos podido vislumbrar lo que hoy conocemos por comunicación de las masas, caracterizado por su gran audiencia, el equivalente sociológico de lo que se entiende por masas.

Ahora comencemos por entender los diferentes mensajes que recibimos a través de los autobuses. Como he relatado anteriormente, tenemos un mensaje transfóbico, otro relacionado con la corrupción y quizá un bus ¡Por España! de parte unos duendecillos verdes cuyo nombre no quiero acordarme, quienes han dado fe de estar ultimando detalles en un nuevo autobús. Resulta extraordinario observar cómo la deformación de contenidos y una simplificación de unos mensajes tan absurdamente vacíos han tenido un calado tan profundo en la sociedad. Más aún resulta curioso observar cómo vehículos como el tramabus son recibidos como verdaderos ‘’arietes’’ de la denuncia social, atendiendo a que se cree que estos formulan verdadera conciencia social. Ahora bien, ¿se trata de una conciencia social de carácter real? Si bien el mensaje del autobús naranja con mensaje transfóbico incitaba a la discusión por su mensaje claramente agresivo, el tramabus, por el contrario, no. Entendemos en primer lugar, que las condiciones sociales en las que se encuentra el colectivo LGTB en nuestro país se ven asediadas por mensajes como estos. Revisando las opiniones de diversos colectivos en las redes sociales, vi un disenso interesante sobre el tema, atendiendo a libertad de expresión o la situación actual del colectivo LGTB, etc. Al mismo tiempo, cuando ocurrió la salida del tramabus pude observar un escepticismo generalizado a la par que ciertas actitudes de mofa, dado que este último, transmite un mensaje claramente ya diario en la denuncia social, pero de una forma ciertamente innecesaria.

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