¿Saturación? ¡No! ¡Va de retro Satanás!

Ayer IBTQT (Institut d’estadística de les Illes Balears) ha hecho público los datos del IPH (Indicador de pressió humana) correspondiente a la finiquitada temporada alta 2.016: el pasado 9 de agosto la carga humana fue de 2.036.132 personas, y la media diaria en agosto ha sido de 1.968.212 personas. Y Hace exactamente 15 días, en un programa de radio, un empresario de éxito y el titular de un periódico digital me llamaron literalmente demagogo porque tuve el atrevimiento de afirmar que el 10 de agosto del verano del 2.015 la carga humana en Balears fue de 2.010.520 personas, doblando prácticamente nuestra población estable.

Como aviso para navegantes, un 85% de los turistas que nos visitan perciben como negativa una acentuada masificación, especialmente  en las playas (84%), carreteras (64%), y  la ciudad de Palma (59%). Quaderns Gadeso nº 306, octubre 2.016.

Los números son los números y los hechos son los hechos. Y me ratifico en el contenido de un artículo (que adjunto) que publiqué el pasado 14 de setiembre en esta misma web que me trajo algunos problemas, incluso profesionales. Y eso que, tal como podéis comprobar, situé la maldita  palabra “saturación” entre interrogantes.

“¿Saturación, masificación, agobio?”

“El número de turistas que han elegido nuestras islas para pasar sus vacaciones ha desbordado todas las previsiones. En principio no es malo, antes al contrario, el “vender todas las existencias”. Pero si tal demanda está concentrada en determinadas fechas, puede tener efectos perniciosos. Aplicado a nuestra  temporada alta ha habido fechas en que la carga humana sobre nuestro territorio, infraestructuras, equipamientos y servicios, ha doblado nuestra población “estable” superando los dos millones. Tal realidad ha provocado reacciones diversas contradictorias. Unos definen la situación como saturación, otros como masificación, y todos (¡incluidos los turistas!) reconocemos que como mínimo ha provocado una “sensación de agobio”.

“El diccionario define saturación como: 1 “Estado de una cosa que ocupa o usa un espacio por completo o se llena por completo”, y 2 “estado de ansiedad que produce el exceso de una cosa”. En consecuencia, es lógico que los que consideran que nuestra actividad turística puede morir de éxito al llegar al límite de ocupación, propongan limitar el número de turistas. Nuestro territorio, especialmente por su carácter insular, es limitado y frágil. Tal posicionamiento es rechazado frontalmente de manera especial por el sector empresarial dedicado al alojamiento, y proponen como solución una ampliación cuantitativa de nuestras infraestructuras (desde red viaria a desaladoras). La guerra verbal está servida.”

“La masificación se define como un fenómeno de “concentraciones excesivas de uso de un producto determinado en una circunstancia y/o lugar concreto”. No hay que confundir con “turismo de masas”, que es la  expresión que surge tras el logro social que supone la democratización del mismo y que da acceso a la mayoría de la población a disfrutar de unas vacaciones  en destinos turísticos diversos. En el caso concreto de la actividad turística tal masificación no tiene porqué tener un carácter estructural, sino que se debe a una nula o mala gestión de los flujos turísticos. Masificación de tal o cual playa. Masificación en determinados espacios urbanos debido, entre otras razones, a la concentración de la demanda en días y horas determinadas (vgr. el número de Cruceros que hacen escala en el puerto de Palma el mismo día cada semana). Y/o la necesidad de establecer aparcamientos disuasorios, especialmente para coches de alquiler, en las entradas de la ciudad complementados de microbuses lanzaderas (tal tipo de servicios es de uso habitual en otros entornos urbanos europeos). Masificación en los aeropuertos isleños, especialmente el de Palma, en determinados días y horas, que debería gestionarse con criterios de sostenibilidad y no sólo de máximo rendimiento del uso máximo de su capacidad técnica.”

“Una mala o nula gestión de la saturación, y especialmente de la masificación, nos provoca una sensación de agobio. “El agobio es un estado que nos invade a los seres humanos normalmente cuando estamos sometidos a muchas presiones en los diferentes ámbitos de la vida o cuando una determinada situación se torna insostenible e inmanejable y que se caracteriza especialmente por la experimentación de una enorme molestia y fatiga”. Agobio que afecta al residente, a los simples ciudadanos, y también a los turistas que puede concretarse en una insatisfacción de sus vacaciones”.

2 comentaris a “¿Saturación? ¡No! ¡Va de retro Satanás!

  1. A algunos no les gusta quedar en la evidencia de que los pingües beneficios que obtienen es a costa de conculcar el bienestar general de sus semejantes. No les gusta, porque quien puede y debe, a lo mejor les pone límites y además les exige (bueno a lo mejor sin tanta valentía simplemente les solicita, no se vayan a cabrear) contrapartidas económicas por beneficiarse (sus ingresos) de bienes colectivos (paisaje, infraestructuras, playas, tranquilidad, ….) para su exclusivo enriquecimiento. En este sentido son unos auténticos parásitos egoístas que no se molestan en devolver a la colectividad nada de lo que obtienen, y que no me vengan con la cantinela de que crean puestos de trabajo, o que ya pagan sus impuestos, pues de todo ello podríamos hablar un buen rato.

  2. Molt interesant la teva descripció de la “saturació” i creca que la clau de la solución provisional del problema es la seva gestió (com bé dius). Hauriam de començar a posar fill a l´agulla ara ja¡…i no esperar a l´estiu.

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *