Sigue mujeres en el Congreso de los Diputados

Siempre que se celebra una fecha de las que nos recuerdan las grandes desigualdades sociales, una de las frases más repetidas es esa de “todos los días deberían ser 8 de marzo”, por referirnos a la que nos ocupa en esta ocasión. Por eso, aunque sea 20 de marzo insistiré, como ya lo hice el mismo día 8 y también el 15, abriendo un hueco para el feminismo entre la cantidad de asuntos que rodean el teclado, como los miles de votos que el PSOE debió perder durante la noche de ayer, La Sexta y Ana Pastor mediante, gracias al atribulado debate que sufrieron los representantes que Pedro, Patxi y Susana enviaron a la convocatoria ante “El Objetivo”. Por suerte para ellos, el próximo fin de semana no hay elecciones generales. Pero vayamos a lo que nos interesa hoy.

El caso es que se me ocurrió clasificar por sexos a todos los componentes, no solo a los que resultaron elegidos, de las candidaturas que consiguieron representación en el Congreso el día 26 de junio de 2016, respetando el orden de las papeletas. A partir de esa “investigación”, me referiré hoy a la distribución de los congresistas actuales y a la que resultaría si todos dimitieran y, en lugar de convocarse nuevas elecciones, fueran sustituidos por los que les siguen en cada lista. Una especulación animada por el acuerdo que se está cocinando entre los dos emergidos, Podemos y Ciudadanos, para conseguir la limitación de mandados y por si tal reforma legal se consiguiera aplicar a las Cortes, lo que removería radicalmente la política española y permitiría disfrutar de sus mieles a un número mucho mayor de personas, ya que todas contribuyen con sus impuestos. Y también de sus peligros, pero menos, porque en política el riesgo de la corrupción se multiplica con el paso del tiempo.

En las cuentas que aparecen a continuación, y tras simular las consecuencias del relevo total de los escaños, no se altera el reparto político presente, aunque sí será bien distinta la composición sexual de los grupos parlamentarios. Los resultados que se tienen en cuenta son los que salieron de las urnas, por lo que no se contabilizan las sustituciones que hayan podido producirse, si las hubiera.

En primer lugar, me referiré a los partidos de derechas de ámbito estatal, PP y Ciudadanos.

En el PP figuran hoy 83 hombres y 54 mujeres. Si esos 137 diputados fueran sustituidos por los siguientes de cada circunscripción, la nueva composición “popular” en el Congreso estaría formada por 63 hombres y 74 mujeres, lo que implica un vuelco importante. Las mujeres pasarían del 39 al 54%.

En Ciudadanos fueron elegidos 25 hombres y 7 mujeres que, de ser relevados todos, pasarían a 17 y 15 respectivamente, por lo que en ese grupo parlamentario los hombres seguirían siendo mayoría. Parece que se llevarán el premio al machismo orgánico.

En la izquierda de ámbito estatal tenemos al PSOE y a Unidos Podemos.

En el PSOE actual figuran 50 hombres y 35 mujeres. Ellas, por tanto, disponen del 41%. De ser sustituidos los 85 parlamentarios socialistas, la composición por sexos quedaría en 36 hombres y 49 mujeres, lo que significa que estas conseguirían casi el 58%. Es evidente el efecto de sus listas “cremallera” pues, al ser encabezadas por hombres en la mayoría de las circunscripciones, el relevo global produciría un resultado casi idéntico, pero al revés del actual.

Unidos Podemos nos ofrece la composición más equilibrada de los cuatro grandes, con 38 y 33 respectivamente, lo que significa que las mujeres disponen del 46% de los votos en su actual grupo parlamentario. De proceder al relevo completo del grupo la composición sería de 28 y 43 por lo que, también con los segundos, el grupo dirigido por la pareja Iglesias/Montero mantendría el liderazgo en igualdad, con casi un 61% de diputadas. Las podemitas o podemistas ganan siempre a “populares” o “populistas”, socialistas y “ciudadanas”.

Evaluaremos también a los nacionalistas de derechas y de izquierdas.

Entre los primeros, el PNV presenta un 5 a 0 contra ellas y CDC un 6 a 2 en el mismo sentido, mientras que solo Coalición Canaria, con la notoria Oramas, rompe el dominio masculino. Los resultados del relevo global que se propone, y que ningún político imagina ni desea, serían de 1 a 4 para los vascos, 3 a 5 para los catalanes y 1 a 0 para los canarios.

Entre los nacionalistas de izquierdas ERC presenta un 6 a 3 que pasaría a ser un 5 a 4 en el relevo. Bildu un 1 a 1 que se mantendría inmóvil en ambos casos.

Resumen por tendencias políticas.

Para comenzar donde terminaban los desgloses anteriores, es evidente que los nacionalistas de derechas y de izquierdas consiguen una presencia femenina en sus escaños inferior a la de sus homónimos estatales, tanto en el escenario presente como en el que aparecería sustituyendo a todos los titulares actuales de los escaños.

Si ahora juntáramos a nacionalistas de derechas y de izquierdas con sus respectivas parejas estatales, que será lo que termine ocurriendo si nadie consigue declarar ninguna independencia, los 183 diputados de derechas del actual Congreso se distribuyen en 119 y 64, lo que deja a las mujeres con un pobre 35%. Si todos sus parlamentarios fueran relevados por los que les siguen, la composición pasaría a ser de 85 y 98, por lo que ellas alcanzarían el 54% del total.

En cambio, los 167 diputados actuales de izquierdas, de los que hombres son 95 y mujeres 72, es decir, el 43%, se convertirían con el relevo imaginario en 70 y 97, un 58% para ellas.

El avance de 19 puntos que las diputadas de derechas, se pongan la condición política que se pongan, conseguirían con el relevo total del Congreso viene a confirmar la mayor discriminación que sus propios partidos aplican a las mujeres, al marginarlas de los puestos de salida en las listas electorales, aunque también es probable que ellas se presten a cumplir papeles de “relleno” o “compañía” en las listas con mayor facilidad que las de izquierdas, pues estas han conseguido 8 puntos más de presencia efectiva en sus respectivos grupos parlamentarios, y se supone que los han tenido que luchar a brazo partido. Con el relevo total las izquierdistas progresarían 15 puntos, manteniendo un porcentaje 4 puntos superior al que habrían obtenido las derechistas en este mismo escenario.

Por último, y como bien habrá contabilizado quien esté leyendo, o quien haya leído la entrega anterior sobre lo mismo, el relevo total de escaños en el Congreso permitiría conseguir 195 para las mujeres, casi el 56% del total. Si se lo proponen, podrían conseguirlo.

Para terminar, dos o tres comentarios sobre el significado de unos resultados que informan, sin lugar a dudas, de las decisiones de los partidos políticos en el momento cumbre de la batalla democrática por el poder. Para empezar, daremos por supuesto que la inmensa mayoría de quienes aparecen en las papeletas de votación desean salir elegidos pues, entre otras cosas, ocupar un escaño del Congreso es una experiencia muy interesante, además de elitista y bien remunerada, aunque solo fuera durante una legislatura, o incluso media.

Toda vez que tanto partidos como partidarios conocen los elegidos que conseguirán en cada urna con un margen de error mínimo, y lo caros que se han puesto los escaños de una segunda Transición que parece animada por el morbo de un rumbo confuso hacia lo desconocido, no cabe duda que las batallas entre aspirantes a candidatos han de ser duras pero sordas, pues no conviene destacar ni mucho ni poco, que siempre se puede salir uno de la foto por cualquiera de ambos lados. Sí, la que inmortalizó Alfonso Guerra. Y además, como la cámara se mueve tanto, es necesario estar atentos para poder desplazarse siempre en el mismo sentido. Quizás a estas trifulcas muchos hombres estén más acostumbrados, o les hagan menos ascos.

En cualquier caso, y si consideramos que las mujeres seguirán conquistando mayores cuotas de poder en el futuro, parece evidente que este proceso favorecerá a los partidos de izquierdas, pues está demostrado que son más permeables a la presencia femenina en sus filas. Quizás Pablo Iglesias se equivocó cuando, en su discurso durante la sesión de investidura de Rajoy, pronosticó el fracaso futuro del PP a la mayor edad del electorado de derechas, frente al apoyo contrastado de la juventud a Podemos. En mi opinión, si se inflaran nuevas burbujas muchos jóvenes podrían volverse liberales a mayor velocidad que las convocatorias electorales.

En cambio, ganar para el compromiso político a muchas mujeres que representen un amplio abanico de edades y experiencias parece una apuesta más segura.

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