Sin miedo

Iniciamos el año maldiciendo como los dos anteriores la increíble estupidez humana, tanto la que nos muestran gran parte de nuestros bufos políticos como la ausencia de reacción de gran parte de la ciudadanía, no insular, no peninsular, sino europea y mundial. Si desde el diván reconocemos nuestra cortedad de miras, ¿cómo no hemos sido capaces de gritar más alto que no somos estúpidos? Al menos por orgullo, para que no se crean que lo somos. Que a lo mejor lo hemos sido, pero que no lo seremos más y que no vamos a volver a creernos mentiras ni medias verdades de NADIE.

 

Lo sabemos, hasta aquí no se entiende nada… pero a lo mejor al final del artículo alcanzaremos a entendernos, al menos nosotros y nosotras, hastiados de esta continua sucesión de engaños, que se alargan demasiado. ¿A cuál, de las miles de estupideces se refieren estos maldicientes? A la repetición del uso del miedo de los estúpidos mediocres gobernantes. La última, la enésima referencia al demonio rojo, que viene del este, más concretamente del sudeste europeo: Grecia. ¡Qué vienen los griegos!

 

El Gobierno alemán quiere meter el miedo en el cuerpo del votante hastiado del sur, a fin de evitar el advenimiento del cambio, del fin de la racanería presupuestaria. Si ganan los nuevos griegos, los de Syriza, aquellos que protestan por aflojar la soga de su pueblo, no encontrarán otra salida que la salida del euro. ¿La salida del euro? Claro, ahora los honestos y probos gobernantes alemanes dicen no necesitar a Grecia en el euro…pero lo que realmente esconden es que desean la salida de los euros que puedan quedar cerca del Pireo con destino a sus bancos…ahora que hay otros países interesantes para invertir, ahora que nadie realiza depósitos en sus cuentas porque pierden dinero en estas operaciones. “Señores (es lo que nos quieren decir realmente) sólo en mis bancos, ávidos de dinero y sin voluntad de pagarles nada, tienen sus ahorros a buen recaudo”. Otra humillación a Grecia, otra más, por si no había sido suficiente: no sólo queremos teneros pobres, sino también callados. Y nadie debería osar a cambiar el concepto de democracia a quien lo ideó, pues las declaraciones merkelianas no son más que un 23 – F contra un país soberano que, de momento, pretende seguir siéndolo.

 

Alemania debería recordar que un pueblo que humilla a otro no trae más que un odio insuperable. Lo deberían saber muy bien, pues tras las guerras mundiales así se debió sentir su pueblo. Y Grecia no ha perdido guerra alguna.

 

Y ante eso, ¿qué replica Europa? Las instituciones, con una pasmosa timidez, comunican a través de unas declaraciones de un tercer espada que nadie puede influir en la voluntad del pueblo griego… que más adelante ya hablaremos. Un iluminado ministro de exteriores portugués exclama que no hay riesgo de contagio, pues ahora el euro es más fuerte y Portugal no es Grecia. ¿Y en España? Hasta Podemos (blanditos, cada vez más) afirman en los medios (cadena ser, pasada semana) que España es la cuarta economía de Europa y tiene más margen de negociación. ¿Que no somos Grecia? Señores, somos exactamente lo mismo: países bajo el yugo de unas grandes empresas, de unos bancos que dominan el funcionamiento de los gobiernos (con mayor o menor condescendencia por su parte) que no desean que la población se reanime, que quieren seguir manteniéndonos en un continuo sopor, en un silencio pusilánime. Y en cualquier caso, prefiero ser una Grecia acorralada por la voluntad de sus habitantes que una Italia gobernada por tecnócratas, como sucedió hace un par de años.

 

Quizá sean los gobernantes, sus bancos, sus empresas energéticas, sus compañías telefónicas quienes deberían temer (¿o ya lo hacen?) a millones de personas que lo han perdido casi todo y que no temen perder nada más. Ellos son como sanguijuelas que te absorben la sangre sin matarte, pues te necesitan vivo para seguir succionando tu rojo líquido. Nos mantienen vivos con sus migajas y los muy estúpidos creen que seguimos sin darnos cuenta de nada… pero eso ya ha pasado, ¿o no?

 

Eso va también para las medias tintas, para los cantos de sirena recientemente silenciados, para los cambios que parecen que no se llegan a concretar. A nadie, absolutamente A NADIE se le permitirá una media verdad más. En este momento necesitamos verdades, ilusionantes y no idas y venidas y mensajes tibios, como tampoco se requieren promesas que no se cumplan. El principio de la canción sonaba mucho mejor que lo que nos está pareciendo el estribillo, señor Iglesias. No está solo, hay más partidos pequeños, pero de recorrido digno de reconocimiento. Y es con estos con quien vamos a comparar, con Més, con Compromís, con algunos grupos locales de Esquerra Unida… no nos va a dar miedo nada.

Un comentari a “Sin miedo

  1. “Superb post however I was wanting to know if you could write a litte more on this subject? I’d be very thankful if you could elaborate a little bit further. Thanks!”

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