Soflama

Ganara el Deportivo  Dentífrico Gardolense o el Atlético Asiático Emiratico. No practico demasiado el Mandarín, menos el Cantonés, y debe ser por eso que no me entero de que va esto del deporte. Espero que no alcance a comprender todo esto ni cuando sea mayor.

Leotardos o bolardos, el “rally Dakar o la “0peracion retorno”. No sabemos si seremos capaces de resolver este lío. Como se explica, que el que a nivel de Gobernanza, el que manda, en este Imperio, y desde este complicado escenario de la ficción donde estamos instalados, gracias al concepto de crisis, que parece unas veces mundial y otras sólo resuelta por el país que más sube del orbe.  Sin tristeza y sin alegría. Sin miseria pero con pobreza. Aburridos simplemente, pero con el crecimiento económico más alto del mundo.

Son ventajas de nuestro esfuerzo cotidiano. Como diría el que asesinaron en Alicante  “me gusta  porque me duele”. Cuesta salir del pozo, cuesta encontrar la escalera, pero tenemos la ilusión de  que los aforados nos saquen. ¡Mujer u Hombre!, o Niño quizás, fuera mejor los inviolables, para eso tenemos una Carta Magna, la Biblia, y los derechos de autor. Todos juntos podremos y podramos. Tendremos que intentarlo, y lo conseguiremos o lo conseguiramas. Están los de derecha, los de la extrema derecha, son matices, están los del centro, los populares los populistas los popularistas, los de la izquierda republicana o los rojos, los secesionistas, y los soberanistas. ¡Por favor, basta de ideología; sólo queremos que nos administren!

No hay que ser pesado con esta guerra  particular o de sexos. La igualdad se conseguirá y será un éxito de género. Hay dudas  de cual, será el suceso: ¿el tafetán del “espacio vaticano”? ¿El algodón de los “cottoniers esclavistas”? ¿La seda del “sagel” africano? ¿Los jarrones chinos imperiales? ¿Los dirgueridoos conviviendo con los marsupiales? ¿Las modelos con cara permanente de enfado? Hay que entender que una guerra no se acaba con una batalla ganada, esto lo sabía hasta el mismo Emperador Corso, y el Cabo Carinto.

El resultado, en este arte de las cosas, es que vivimos peor, no mal. Simplemente con menos prestaciones, gracias a estas prácticas administrativas y al saqueo al que nos están sometiendo, (lo digo en presente no en forma subordinada), desde los que dirigen la cosa esta  hasta los del régimen instalado.

Podríamos, tal vez, encontrar un punto de coincidencia, eliminando toda esta carga de ministerios que nos agobian con sus incompetencias, entidades del estado con muy pocas cometidos y que sólo luchan para recuperar el poder y que les mantengan sus despachos, sus cuadros en las paredes, sus suntuosos edificios, y sus cometidos cuando las tienen transferidas a ese organización  autónoma todas las cuestiones en las que no creen.

Parece adecuado reconsiderar el mecanismo provisional y encontrar una nueva transición, caminando hacia un estado más coherente como los demás de Europa, con menos vicios  heredados, con recuperar las libertades, olvidar el chalaneo de la justicia, la hacienda, lo legislativo y el gobernaille.

Somos o estamos, esta es la cuestión. Quijote o Panza, genérico o específico, al sur o al norte, con guantes o a pelo, la cinco o la seis, o como Sabina o Serrat.

“Si no engraso los ejes me llaman abandonado y a mi gusta que griten para poderlos escuchar, es demasiado aburrido seguir y seguir la huella y andar por esos caminos sin nadie que te entretenga”.

Hay un cierto cansancio, Arco de la Victoria, Arco Nada, que se queden, se queden, y no vuelvan más.

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