¿Son independientes?

Como de bocazas se pueden calificar tanto a los portavoces de Més como a los de Podemos.

Se hartan de llenarse la boca de amenazas de ruptura de pactos, si no se cumplen unas condiciones que van variando según les conviene. Los de Podemos amagaron con que se rompía el pacto si no dimitía Biel Barceló, y se lo están comiendo con patatas, los de Més amagaron con que iban a romper la coalición de govern si el PSIB:PSOE no aceptaba su candidata, una independiente sin afiliación a ningún partido político, la abogada ibicenca Fanny Tur a ocupar la silla de consellera de Cultura, Deportes, Participación y Transparencia, pero no fue así como terminó el envite, porque los socialistas aceptaron a la candidata pero les arrebataron Transparencia, que pasó a ser una dirección general de Presidencia, con la consellera Pilar Costa al frente. Y los de Més Mallorca calladitos y aceptando las migajas que les da la presidenta Armengol.

Muchos se preguntan si es posible formar parte de una candidatura, formar parte de un gobierno y, al mismo tiempo, ser independiente. Si entendemos la condición de independiente a una actitud políticamente neutral y a una trayectoria personal despolitizada, la respuesta es negativa; pero es afirmativa si definimos candidato independiente como aquel que simplemente no está afiliado a un partido político, es decir, que no tiene una dependencia partidista formal a través de la condición de cotizante, esta última acepción, es la más usual.

Fanny Tur fue una de las líderes de la coalición de izquierdas Eivissa pel Canvi, (Eivissa pel Canvi (Ibiza por el Cambio) (ExC) es una plataforma creada al año 2006 y que surgió con el movimiento de la plataforma antiautopistas ”No volem autopistes” (“No queremos autopistas”). Actualmente gobierna con el PSIB-PSOE, con el que se había presentado en coalición, el Consejo Insular de Ibiza y los ayuntamientos de Ibiza y Sant Josep de sa Talaia), fue nombrada en el año 2008 a propuesta del PSM presidenta del Institut Ramon Llull en Baleares, aunque no pertenece al partido. También fue consellera insular de Cultura de Ibiza entre los año 1999 y 2003.

Por lo tanto lo de la independencia de la actual consellera de Cultura es una medalla sin ningún brillo y con total falta de sinceridad.

¿Por qué proliferan los candidatos independientes y cuál es la finalidad de su presencia en un Govern como el que tenemos en Baleares? La respuesta es muy clara, es producto de la desafección política, la desconfianza social hacia los políticos, la crisis de los partidos, el protagonismo de los movimientos sociales, la voluntad de regeneración política, las exigencias del nuevo marketing electoral, el anhelo de transversalidad. En definitiva, se presentan candidatos que simulan estar menos vinculados a los partidos que los proponen, aunque, cual es el presente caso, su historia política desmiente su independencia.

A pesar del significado del vocablo, ser independiente, en política, no significa ni ir por libre ni quedar al margen de las consignas del partido que les propone. Sino muy al contrario, los independientes, que acostumbran a ser sujetos con poca pericia política, suelen cobijarse en el partido apadrinador, siguiendo a pies juntillas sus indicaciones e incluso muchos de ellos terminan afiliándose al mismo. Porque los partidos políticos, cuando funcionan, son de gran ayuda para los candidatos independientes, porque si hay presiones externas, apremios mediáticos o posibles deslices, pueden poner a su alcance potentes estructuras protectoras; pero, por contra, en el caso de independientes descarriados que van discrepando en las campañas electorales o en el ejercicio del cargo, la maquinaria del partido que en su momento se mostró generosa con ellos puede llegar a ser letal y finiquitarlos de un plumazo.

Veremos qué suerte le depara a esta nueva consellera independiente a propuesta de Més.

Una consellería que ya devoró a la ex consellera Esperança Camps hace un año, en la crisis interna de Més en que los subordinados se rebelaron contra su jefa y lograron el ascenso de Ruth Mateu, su número dos. La segunda consellera menorquina caía hace quince días por la crisis de los contratos de Més, por no publicitar los dos más sospechosos, de Cultura, siendo la jefa de Transparencia. Una consellara que, dicho sea de paso, deberá afrontar uno de los mandatos más inestables de los últimos tiempos.

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