Trump, el gran macho alfa

Trump, entre otras  lindezas, acaba de ratificar la construcción del muro con México. Para intentar “comprender” las propuestas, acciones y reacciones, acudo a Pablo Herrero, sociólogo, primatólogo y antropólogo, que explica  las claves del comportamiento humano con ayuda de sus observaciones sobre nuestros parientes más cercanos: los grandes simios y, entre ellos, el Macho Alfa.

La personalidad y las reacciones de Donald Alfa Trump son muy pedagógicas para explicar muchos de los instintos y contradicciones que se activan dentro del ser humano cada día. Para empezar, las demostraciones de fuerza que realizan los chimpancés para probar a otros machos su poder están presentes todas ellas en Alfa Trump. Es común que Trump se enfade y grite a los periodistas por preguntarle algo que no le gusta o le deja en evidencia, como le ocurrió al periodista de la principal televisión Univisión, Jorge Ramos, quien fue expulsado por el propio Trump de la sala tras incomodarle con sus preguntas. También en los debates chilla a sus contrincantes, no les deja hablar y se marcha de las entrevistas cuando le cuestionan.

Alfa Trump sólo sabe usar las dos estrategias más básicas en los animales: ataque o huida. En sus discursos públicos o rallies, ha legitimado el uso de la violencia para parar a aquellos que vengan a boicotear los actos. Como hacen algunas tribus de indios norteamericanos antes de una guerra, hace llamamientos para desenterrar el hacha. Algo que sucede en la mayor parte de los grupos de primates, la violencia del líder se contagia hacia abajo y eleva la agresividad entre los seguidores.

Por otro lado tenemos el miedo a los extranjeros, ese pánico a lo desconocido que le ha llevado a alimentar la idea de que necesitan un muro en su frontera sur con México. Dado que la inmigración no sólo procede de los países latinoamericanos sino de todo el mundo, este muro es absurdo. Se trata más de un símbolo que de algo realmente útil o funcional. La mayoría de los inmigrantes que llegan a Estados Unidos lo hacen en avión. La mitad aproximadamente, según la Oficina de Inmigración Americana. Pero su mensaje conecta muy bien con el cerebro reptiliano que todos aún poseemos, el lugar donde reside el miedo.

La confusión e impotencia que han aflorado en las naciones que son objetivo del terrorismo, como los chimpancés autoritarios se aprovechan de la inestabilidad de su grupo para ascender al poder. Porque los primates solemos responder a los tiempos de guerra eligiendo a alguien fuerte y con energía. Algo que también les sucede a los chimpancés. A Alfa Trump, cada ataque le sirve para reforzar su mensaje y le acerca más a su objetivo.

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