Una reforma vergonzosa y cobarde

El gobierno del Partido Popular ha puesto durante toda la legislatura una espada de Damocles sobre los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. La amenaza de derogación de la actual ley de plazos acabó en una victoria -parcial- de la sociedad en su conjunto y la dimisión del ministro Alberto Ruiz-Gallardón. Sin embargo, los sectores más reaccionarios de la sociedad se sienten traicionados por la decisión de Mariano Rajoy, quien saca la calculadora electoral y realiza un balance en términos costes-beneficios.

Utilizando de nuevo la libertad de las mujeres como moneda de cambio el Partido Popular les hace una concesión: las mujeres jóvenes, las más vulnerables. Para ello reforma de manera exprés y por la puerta de atrás la ley del aborto. Una reforma vergonzosa y cobarde. Tan vergonzosa que ningún ministro la ha querido llevar a cabo y por ello recurren al grupo parlamentario y cobarde porque la presentan por la puerta de atrás para eludir los informes preceptivos del Consejo de Estado y del Consejo General del Poder Judicial.

Lo que proponen es evitar que mujeres de 16 y 17 años puedan acudir a interrumpir el embarazo sin sus padres, cuando se encuentren en una situación de violencia intrafamiliar, de malos tratos, de coacciones, de desamparo o de desarraigo.

Según la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo, el porcentaje de mujeres de entre 16 y 17 años que abortaron es del 3,60%, de las cuales solo el 12,38% pudieron no informar a los padres, por encontrarse en situaciones difíciles. Es decir, el aborto de menores sin consentimiento es del 0,44% del total.

No atendiendo a los datos sino a la ideología y moral conservadora la proposición de ley del PP deja en la absoluta indefensión a las mujeres más vulnerables, que se verán abocadas y empujadas al aborto clandestino e inseguro. Porque la decisión del PP obligará que casos que estaban excepcionados por la anterior ley de 2010, como mujeres jóvenes con padres maltratadores, tengan que pedirles permiso para interrumpir su embarazo.

La ley actual es una buena ley. No hay ninguna necesidad de reformar una norma que tuvo mucho consenso y que no merece ser cambiada precisamente para perjudicar a las más vulnerables.

Los últimos datos oficiales -de 2013- demuestran que, con la actual ley, hemos alcanzado en España las tasas de aborto más bajas de los últimos siete años y que, especialmente, se están reduciendo el número de abortos en las mujeres menores de 30 años. Por tanto, la ley de 2010 cumple el objetivo de reducir el número de embarazos no deseados.

Lo que tendría que hacer el PP es invertir en educación sexual, en prevención de embarazos no deseados y no perseguir ni criminalizar a las mujeres. Resulta una hipocresía considerar que una mujer es madura a esas edades para ser madre pero no para abortar.

El PSOE va a seguir defendiendo a todas las mujeres, especialmente a las más jóvenes y por supuesto votaremos en contra de esta contrarreforma que nuevamente trae ante una cita electoral el PP.

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *