Va de negros

Tras varias semanas de silencio, volvemos a maldecir desde el desván. Demasiado tiempo sin compartir reflexiones escritas, lo que no significa que no hayamos tenido ganas de apretar la pluma y escribir hasta reventar la punta, pues así, reventada, está nuestra hiel de observar tanta desfachatez, de unos y otras.

El negro siempre ha resultado el color del estigma, el contrario natural del blanco, símbolo de pureza, de ausencia de maldad. De negro iba la muerte, era negra la peste más mortífera y negra se intuía el alma del enemigo…hasta era símbolo, en la época de Felipe II, de sobriedad, empujando a El Greco jugaba con el claroscuro. Y estas semanas, el bruno ha sido el color que ha presidido la mayoría de las noticias.

Si empezamos por las famosas tarjetas de los numerosos facinerosos que han abusado de la ciudadanía, personajes representantes en diferentes cajas de ahorros de la mayoría de partidos, sindicatos y organizaciones empresariales, es fácil comprobar que al igual que se ha identificado a sus plásticos capitales con ese color, más oscuras han sido sus intenciones y negra azabache ha resultado su honra. Ellos, probos paradigmas de la alta sociedad actual, herederos de los nobles castellanos (al menos en sus delirios de grandeza), no fueron capaces de mantener el honor que los antiguos identificaban con no realizar actos que menoscabaran su honra…perdón, sí, uno mantuvieron: no doblar el lomo, no trabajar, a riesgo de verse despojados de su posición. Bueno, al menos blanca como la cal (nunca, por favor, coloreada) han quedado sus caras ante el juez, incrédulos de sentarse en el mismo lugar que cualquier vulgar ratero.

Del mismo color, atezado, es el dinero que manejaba el secretario general del partido en el poder, que compartía con el todopoderoso tesorero y con el que lograban mantener una hegemonía económica que conducía a la permanencia en su situación de poder. Y negro es el futuro que debiera esperarse para esta pléyade de desvergonzados.

Por eso nos extraña que esta ralea, tan acostumbrada al color más oscuro de la escala cromática, desprecie a aquellos que en el otro lado del estrecho esperan alcanzar el país del luto, por el simple hecho de que su piel es del mismo color que sus tarjetas y su dinero. Es paradójico que quien tiene el alma como el tizón discrimine a quien tiene la piel oscura, pues realmente lo que esto implica es que comparten partes del cuerpo del color del carbón… aunque el color de la piel no afecta al ánimo y el alma, las entrañas, si nos conducen a identificar a la persona con su color. Es curioso, siempre lo que se esconde suele resultar dañino… Así, tramposa y negrísima, es la norma amagada que el Ministerio del Interior intenta colar para dotar temporalmente de legalidad a las devoluciones torturadoras en caliente.

También es muy negro el apoyo europeo al África que se muere de ébola, como las intenciones de las farmacéuticas que han sacado en tiempo récord una vacuna cuando 4 ó 5 blancos han viajado a occidente infectados de la enfermedad… algo harto improbable si nos atenemos a lo que la ciencia explica (años y años de costosas y protocolarias pruebas)…todo indica que la tenían escondida, esperando la mejor ocasión para ponerla en el mercado, en un oscuro rincón de sus conocimientos.

Acabamos este artículo oteando un futuro gris al ciudadano que ejerza su derecho a voto sin tener en cuenta, entre otras cosas, todos estos elementos, pues es de sabios rectificar, y hemos de reconocer que, entre todos y todas, hemos contribuido a esta merienda de negros. Aprende vecino, recuerda ciudadana….queda poco.

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