Violencia de género

Una más y ya van seis. Con el asesinato de Celia Navarro esta semana son ya seis las mujeres que han perdido la vida en Baleares por violencia de género en lo que va de año. Camarera de piso y con cinco hijos, una luchadora por la vida. Como muestra de rechazo y solidaridad con las víctimas, el Consell de Mallorca ha activado un protocolo de duelo consistente en mantener sus banderas a media asta, lazos negros y puertas medio abiertas, a más de enviar carta de pésame a las familias afectadas y redacción de nota de prensa. La página web del Consell llevará un lazo negro en señal de luto. No dijo ya que este folclorismo necrófilo no sirva para nada, pero no deja de ser un brindis al sol, gesto cada vez más frecuente en la izquierda institucionalizada.

En esta modernidad tardía en la que estamos, a la plebe se le entretiene con consumo, fútbol y sexo, y nunca antes la mujer ha sido tratada tan claramente como una mercancía, esto, como puro, llano y deseable objeto de uso. Basta ver cualquier película, cualquier anuncio de televisión o cualquier cartel publicitario para apercibirse de ello. Con la crisis, además, el papel social de la mujer ha retrocedido de nuevo a las cavernas del hogar y a la sumisión del marido. Toda la emancipación conseguida desde los floridos años sesenta parece estar evaporándose.

La cuestión no es poner la bandera a media asta, sino no tener que ponerla, y para eso hace falta dignificar la imagen de la mujer y dotarla con los mismos derechos de los que disfruta la otra mitad de la población. Esta semana, sin ir más lejos, la EPA vuelve a constatar que la diferencia salarial entre hombres y mujeres sigue aumentado. A más de los lazos y las banderas a media asta, nuestros gobiernos progresistas deberían ir pensando en poner en práctica cuantas medidas hagan falta para establecer una igualdad real y erradicar en todo lo posible un machismo cavernícola que sigue tan vivo como siempre.

2 comentaris a “Violencia de género

  1. Efectivamente, la violencia de género no es sólo el maltrato físico. Constantemente sentimos las humillaciones viendo cómo nos venden como si sólo fuéramos un trozo de carne. Sin ir más lejos , en el Paseo Sagrera, hay un restaurante que bajo el slogan “come con amor” muestra a una mujer desnuda encima de un plato. Tras ir a denunciarlo, sigue ahí como si nada.
    Mientras nos sigan mostrando como cosas difícilmente se acabará esto.

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *