Yo “Sí” creo al fiscal D. Pedro Horrach Arrom

Yo creo que ni la fiscalía general de Estado ni la fiscalía superior de Baleares han presionado al fiscal Horrach para que actuara como abogado defensor de la Infanta Cristina, que ni le han presionado ni ha hecho falta que lo hicieran, como buen profesional que es, ha sabido leer perfectamente tanto las declaraciones del fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, que ya insistía en noviembre del año pasado que “hasta este momento” no existe un elemento en la causa del caso Nóos que “permita ir hacia la imputación” de la infanta Cristina. “Por lo tanto, y si no se nos someten otros datos, la postura de la Fiscalía es terminante a este respecto”, dijo en declaraciones a los periodistas tras entregar la Memoria de su departamento correspondiente a 2012 al presidente del Senado, Pío García Escudero.

A Torres-Dulce se le preguntó por la decisión del juez que instruía el caso Nóos, José Castro, de incorporar al sumario la documentación relativa a un traspaso de 150.000 euros desde una cuenta de Aizoon en la que figuran como titulares la infanta Cristina y su marido Iñaki Urdangarin a otra de ahorro. A la pregunta de si la infanta Cristina podía ser imputada si se comprobaba que realizó gastos personales con una tarjeta de Aizoon, el fiscal general recordó que, en principio, “es una decisión que corresponde al juez instructor cuando la adopte si es que la adopta”.

Si es así, será la Fiscalía Anticorrupción la que después lo examine y tomará la decisión que estime oportuno, que corresponde a Torres-Dulce “avalar o disentir de ella”. De todos modos, indicó, hasta que no se produzca la decisión del juez y dictamine Anticorrupción, el fiscal general no va a “anticipar ningún criterio al respecto”.

“La posición de la Fiscalía hasta este momento es que no existe un elemento en la causa que permita ir hacia la imputación de la infanta”, concluyó Torres-Dulce.

Como las declaraciones de Mariano Rajoy, presidente del Gobierno del Reino de España, que ha vuelto a hacer declaraciones acerca de la imputación de la infanta Cristina, tal cual un pulpo en una cacharrería. Si ya en enero dijo estar “convencido de la inocencia de la infanta y de que las cosas le irán bien”, ahora se pone meditabundo y, ante el mantenimiento de su imputación, dice tener “el deseo y la convicción” de que podrá demostrar su inocencia en el proceso que se sigue contra ella en el Juzgado de Instrucción número 3 de Palma de Mallorca, confundiendo su deseo con la realidad.

La de Rajoy, seamos claros al respecto, no fue, ni es una confusión espontanea ni inocente: busca influir, ¿influir en quién?, me pregunto, y me respondo rápido en quién puede influir, que es sobre el Fiscal General del Estado a quién ha nombrado y puede destituir cuando le plazca.

En el desafortunado incidente que ha acaecido en el procedimiento judicial que, entre quince personas que imputa el Juez José Castro, por el llamado Caso Noós, aparece la Infanta Cristina (mujer, socia y secretaria de la sociedad que llevaba a medias con su marido, Iñaki Urdangarín) y como decía, en el desafortunado incidente a raíz de esta imputación, entre el juez Castro y el fiscal Horrach, este último ha defendido a capa y espada que “no ha recibido presiones de nadie, “No estoy para tapar nada ni para proteger a nadie”, afirmó cuando intervino en una conferencia cultural pública, ante más de 200 personas en Santa Margalida (Mallorca), comarca de la que es originaria su familia y donde pasa sus vacaciones.

“No sucumbo a presiones mediáticas ni populistas”, advirtió en unas consideraciones previas a la charla, para enmarcar su papel independiente y técnico, regido en los principios de legalidad y de imparcialidad dentro del Ministerio Público.

Posiblemente incómodo ante algunas críticas personales pidió que los reproches se centraran en su función, en su ámbito profesional. “Es una falta de respeto y de consideración profesional derivar la responsabilidad de mis actuaciones a otras personas o instituciones para dar soporte a otros intereses”, remachó.

El fiscal superior de Baleares, Bartomeu Barceló, aseguró ante los medios de comunicación el pasado día 25 de junio que en el “caso Nóos” “no hay presiones” por parte de la Fiscalía General del Estado. “Aquí no ha habido nunca, jamás de los jamases, ninguna presión”, sostuvo Barceló. En declaraciones a los medios de comunicación tras conocerse el auto que mantiene la imputación de la Infanta Cristina en el sumario, el fiscal jefe afirmó que el fiscal anticorrupción Pedro Horrach ha realizado su trabajo conforme a su criterio profesional y que no se ha visto influido por nadie. Me pregunto cómo se enteró que la fiscalía general del Estado no había presionado al fiscal Horrach, por correo eléctrónico, por whatsapp, por llamada telefónica, por sms, por señales de humo desde Madrid…

Es en este contexto que vuelvo a subrayar que nadie ha presionado al fiscal Horrach, ni falta que ha hecho.

En la charla a la que he hecho mención el Sr. Horrach apeló a “su papel independiente y técnico, regido en los principios de legalidad y de imparcialidad dentro del Ministerio Público”, pero se le olvidó mencionar que los fiscales no son independientes como lo son los jueces sino que están sometidos por mandato constitucional al principio de dependencia jerárquica, así el artículo 124.2 de la Constitución española dice textualmente:“El Ministerio Fiscal ejerce sus funciones por medio de órganos propios conforme a los principios de unidad de actuación y dependencia jerárquica y con sujeción, en todo caso, a los de legalidad e imparcialidad”.

Después de las declaraciones de Mariano Rajoy y de Eduardo Torres-Dulce estaba cantada la actuación del fiscal del Caso Noós en relación a la Sra. Cristina de Borbón y Grecia.

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