Zygmunt Bauman

El año nuevo ha comenzado con el deceso de Zygmunt Bauman, con lo que nos quedamos aún más huérfanos dentro de la tremenda y fría orfandad política, cultural e ideológica de la que adolecemos los que continuamos interpretando el mundo desde el marxismo. Bauman, junto a Hobsbawm, Chomsky, Morín, Touraine, Enzensberger y algunos otros, formaba parte de ese reducido y selecto club de sabios octogenarios, forjados en la Segunda Guerra Mundial, templados en la Guerra Fría, supervivientes al desastre filosófico del posmodernismo, y que desde una rica experiencia personal y una vasta cultura –condiciones que raramente se encuentran hoy entre los académicos, tan preocupados por su propio currículo- nos explican con lucidez, abundancia de miras y honestidad intelectual la complejidad de las sociedades modernas, entendiendo que la globalización, al fin y a la postre, no es más que la fase superior del imperialismo.

Los escritos de Bauman nos permiten atalayarnos y contemplar ese mar cambiante, proceloso e imprevisible en que se ha convertido nuestro medio social. Autor de multitud de ensayos y de más de cincuenta libros, estudioso de siempre de la estratificación social y del movimiento obrero, su fama como sociólogo descansa, no obstante, en el afortunado hallazgo del concepto de “modernidad líquida”, con el que venía a definir el estado actual de las sociedades modernas avanzadas: global, maleable y carente de referentes fijos, con lo que los sujetos nos vemos abocados a construirnos identidades mutables y mutantes. Con Bauman se entiende, por ejemplo, la función casi exclusivamente identitaria que tienen los nacionalismos de hoy día, más vinculados a lo emocional, y a esa necesidad de referentes sin los cuales el yo se nos diluye, que a lo económico o lo social.

Ya digo, desde ahora estamos un poco más huérfanos.

Un comentari a “Zygmunt Bauman

  1. Una lástima que la noticia apenas haya tenido eco en los periódicos mientras otras, como los modelitos o peinados de la reina o de las actrices de la alfombra roja tengan mucha más difusión. Da que pensar.

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